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  Witold Gombrowicz - Versión española   Obra de Witold Gombrowicz
 
Teatro 

Opereta
Operetka

Opereta: presentación

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“Desnudez por siempre joven, te saludamos
Te saludamos, desnudez por siempre joven
Te saludamos, desnudez por siempre joven
Desnudez por siempre joven, te saludamos.”

Opereta es la tercera pieza de teatro y la última obra de Witold Gombrowicz.

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Segunda puesta en escena de “Opereta” por Jorge Lavelli, Teatro de la Colina, París, 1989.


El teatro es algo traidor, tienta por su concisión: ¡cuánto más fácil es, a primera vista, concluir una pieza teatral que una novela de no sé cuántas páginas! Pero, una vez que te has dejado arrastrar hacia todas las trampas de esta forma detestable -incómoda, rígida, anacrónica-, cuando la imaginación se siente abrumada bajo el peso de la gente encima del escenario, bajo esa torpeza suya de hombres “vivos” que hacen crujir las tablas…, cuando comprendes que debes darle alas a ese peso, convertirlo en un signo, en un cuento, en arte…, entonces las distintas versiones van una detrás de otra a la papelera y esa bagatela de pocos actos comienza a devorar meses de tu vida.
Witold Gombrowicz, Diario, 1966


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Małgorzata Kozuchowska en el papel de Albertina, puesta "Błądzenie"de Jerzy Jarocki, Varsovia, 2004.


Witold Gombrowicz trabajó en Opereta durante más de quince años antes de lograr su forma definitiva: al principio, en 1950-1951 (durante sus horas de trabajo en el Banco Polaco de Buenos Aires) y, más tarde, en 1958-1960 (en Tandil, Argentina). Estos esbozos se editarán en 1975 en un libro titulado Historia (Opereta).


Entonces desempolvé el borrador de “Opereta”, una obra teatral que había empezado cuando todavía trabajaba en el banco, para abandonarla luego, con la que de nuevo había luchado en Tandil y que una vez más había arrumbado en un cajón…
Testamento. Conversaciones con Dominique de Roux


La tercera y última versión de la obra, comenzada en Vence en diciembre de 1964 y terminada en agosto de 1966, se publicó por primera vez en polaco en el mismo volumen que el Diario 1961-1966, en el Institut Littéraire (Kultura), París, 1966.


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Puesta en escena de Christian Gagneron, música de Oscar Strasnoy, compañía ARCAL, Reims, 2003.


“¡Al galope, al galope, al galope!
¡Los cascos repiqueteando!
No es nada el trote, sólo el galope,
Sólo el galope, galopando
¡Sólo el galope me tienta!”

Siempre me he sentido fascinado por la forma de la opereta, en mi opinión una de las más felices que ha producido el teatro. Así como la ópera tiene algo de torpe, de irremediablemente abocado a la pretensión, la opereta, en su divina idiotez y en su esclerosis celestial, toma sus alas del canto, de la danza, del gesto, de la máscara y me parece el teatro perfecto, perfectamente teatral.
Opereta, Commentario de Witold Gombrowicz


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Partitura de Karel Trow para la primera puesta en escena francesa de Jacques Rosner, París, 1970.


Al principio, Witold Gombrowicz consideraba su obra como una pieza teatral, parodia de la forma de la opereta y no pensaba dotarla de una partitura musical definitiva.
Por eso, los directores tienen libertad para utilizar la música que prefieran, ya sea tradicional de opereta o partituras originales encargadas especialmente para el espectáculo.


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Telón de Andrzej Majewski para la puesta en escena de Kazimierz Dejmek, Essen, 1977.


¿Qué hay de ti, Opereta, qué debo hacer, qué métodos inventar para que tus bolsas hablen con la voz de la Historia...? El balbuceo de la Historia dentro de unas bolsas, es así como lo veo en este momento… Vientos, truenos inesperados, irónicos, virulentos, y, de pronto, cantos y bailes que se interrumpen de golpe.
Witold Gombrowicz, Diario, 1966

“¿Quién me hace cosquillas?
¡Ay, ay, me han dado un pellizco!
Ay, ay, ay.
¡Pero si esta mano es suya!
¡Granuja, patán!
¡Déjeme!”

Witold Gombrowicz falleció en julio de 1969, y no llegó a conocer la gloria escénica de Opereta: la primera representación de la pieza tuvo lugar en Italia, en el Teatro Stabile de L’Aquila, con puesta en escena de Antonio Calenda, en noviembre de ese mismo año.
En enero de 1970, Jacques Rosner -que pudo consultar a Witold Gombrowicz acerca de Opereta unos días antes de su muerte- presentó su espectáculo en París en el Teatro Nacional Popular en el Palacio de Chaillot.
En Polonia, Opereta se estrenó en Łódź, en abril de 1975, con una puesta en escena de Kazimierz Dejmek.


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Afiche de Joanna Remus.

La primera traducción de Opereta al francés fue realizada por Constantin Jelenski y Geneviève Serrau y se publicó en ediciones Denoël, colección Les Lettres nouvelles, París, 1969.

Opereta: resumen

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“Los intelectuales se dividen en dos categorías: los que no han recibido patadas en el culo y los que las han recibido. Estos últimos son mucho más razonables.”


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Registro en dvd de “Opereta” con la puesta en escena de Jerzy Grzegorzewski para la televisión polaca. Se trata de una reposición del espectáculo en el Teatro Narodowy, Varsovia, 2001.


Según su costumbre, Witold Gombrowicz resumió los tres actos de su pieza teatral. Este texto siempre se edita con Opereta, como prefacio:



 Acto I 
(Antes de la Primera Guerra Mundial, digamos, alrededor de 1910.)
Dandy y calavera hastiado, el conde Agenor, hijo del príncipe Himalay, planea la conquista de la bella Albertina. Pero, ¿cómo conocer a Albertina “sin haber sido presentados”? Agenor urde la siguiente intriga: contratado con este fin, un joven delincuente, un rufián, se acercará a Albertina dormida en un banco y le robará cualquier cosa… un portamonedas, un medallón… Entonces, Agenor atrapará al rufián y podrá, sin transgredir las reglas sociales, presentarse a la joven.
Pero, ¿qué ocurre? Albertina ha sentido en el sueño la mano del rufián y sueña que es un toque no relacionado con el robo sino con el amor… que no busca un medallón sino su cuerpo. A partir de ese momento, la excitada y transfigurada muchacha soñará con la desnudez… y no cesará de adormecerse para sentir de nuevo ese roce que desnuda.


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Puesta en escena de Dorothée Sornique, Teatro de la Perce-Oreille, Francia, 2003.


¡Maldición! ¡Lo malo es que Agenor, el conde Agenor, vestido de pies a cabeza se avergüenza de la desnudez, adora el vestido! […]

“La moda… la moda no puede ir contra el tiempo,
Porque la moda es el tiempo. ¡La moda es la Historia!
¿Tengo razón para decir
Que la moda es la Historia?”

Pero, ¿quién llega de visita al castillo Himalay directamente desde París? El célebre Fior en persona, maestro universal y dictador de la moda masculina y femenina. Habrá un gran baile en el castillo, con un desfile de modelos, en el curso del cual el maestro debe lanzar sus creaciones. […]
Hufganel, conde y criador de caballos, le prodiga sus consejos. Hagamos, dice, que colaboren los invitados. Que sea un baile de máscaras: aquellos que deseen participar en la gran parada de la nueva moda, se pondrán, encima del traje que hayan elaborado, una bolsa. A una señal determinada, caerán las bolsas. El jurado recompensará las mejores creaciones y Fior, enriquecido por esas ideas, decretará la moda para los años venideros.


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Wojciech Malajkat in der Rolle des Maestro Fior. Inszenierung von Jerzy Grzegorzewski, Warschau 2001.


¡Maldición! Porque Hufganel no es Hufganel, ni es conde, ni cría caballos. No, es José, antiguo mayordomo del príncipe Himalay, despedido unos años atrás y ahora convertido en agitador y militante revolucionario. ¡Ah! Introducido en el castillo bajo ese falso nombre por el Profesor (marxista) ese terrorista clandestino planea, bajo la cobertura del baile de máscaras, lanzar en el castillo una Moda más sangrienta, un Traje más terrorífico… Quiere sembrar la revolución en la servidumbre, hasta ahora sumisa… ¡Quiere la Revolución!



 Acto II 
(Baile en el castillo Himalay.)
Llegan, en sus bolsas, los invitados que deben participar en el concurso de la nueva moda.
Agenor lleva a Albertina. Sobrecargada de vestidos (porque Agenor, en lugar de desvestirla, la viste) y siempre subyugada por el toque del rufián, se adormece de continuo… y sueña con la desnudez… llamando a la desnudez en su. sueño… Lo cual saca de quicio a Agenor tanto como a su rival Firulet. Agenor ha llegado al baile trayendo a su rufián por la correa. ¿Es para tenerle a la vista e impedir que haga de las suyas? […]


“¡Me pregunto qué ocurriría si la gente ordinaria descubriese que nuestro culo en nada difiere del suyo!”

Firulet, el rival, lleva también otro rufián por la correa. Incapaces de responder al llamamiento onírico de Albertina, Agenor y Firulet se zahieren el uno al otro y un trágico deseo de autodestrucción los lleva al duelo. En fin, mientras el baile refulge en el máximo esplendor de sus máscaras y atavíos, los rivales, desesperados, dejan libres a los rufianes entre la multitud: ¡que se entreguen a su pasión, que roben, que palpen! Caos. Pánico. […]Hufganel, amante de los caballos y terrorista, se lanza al galope a la cabeza de la servidumbre… Es la Revolución.


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El Barón Firulet de Jerzy Rozanski (a la izquierda) contra el Conde Agenor Himalay (Ignacy Gogolewski).


 Acto III 
(Ruinas del castillo Himalay.)
La Revolución.
El viento de la Historia…[…] La vestimenta de los hombres es desaliñada… A pleno viento y en medio del resplandor de los relámpagos, surgen los más extraños disfraces: el príncipe-lámpara, el sacerdote-mujer, un uniforme nazi, una máscara antigás… Todos se ocultan, nadie sabe quién es cada cual… Hufganel, el caballero, a la cabeza del escuadrón de la servidumbre, galopa a la caza de fascistas y burgueses.
El maestro Fior, desamparado, aturdido, trata de reconocerse en este nuevo Desfile de Modas. […]


“Antaño yo era criado, pero luego me convertí en Hufganel, conde y caballero…”

Aparecen Agenor y Firulet cazando mariposas. Detrás suyo, aparece un ataúd portado por dos enterradores. Cuentan su triste historia: en ese famoso baile, Albertina desapareció no encontrándose de ella más que los numerosos vestigios de su guardarropa. También los rufianes desaparecieron. Persuadidos de que Albertina fue desnudada, violada y asesinada, Agenor y Firulet se lanzaron por el vasto mundo provistos de un ataúd, tratando de encontrar, para enterrarlo, el cuerpo desnudo de Albertina.


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Albertina (Kinga Ilgner) en compañía de Agenor (I. Gogolewski) y los Rufianes. Varsovia, 2001.


Aprovechando el momento, todos arrojan en el ataúd sus propios fracasos y sufrimientos. ¿Pero qué ocurre? Cuando, finalmente y en el colmo de su desesperación, maldiciendo la Vestimenta de los Hombres y la Moda y las Máscaras, el maestro Fior deposita en el ataúd la santa, la cotidiana, la eternamente inasible Desnudez humana, he aquí que surge del ataúd, desnuda, ¡Albertina!

Opereta: extracto

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“Yo soy conde, el conde Agenor
De las damas seductor y
Enfant gaté de los cafés
Con mi sombrero de copa,
Mi monóculo y mi bastón.”


ALBERTINETA – ¡Oh!
AGENOR – ¡Ladislao, una pastilla! Luz tamizada, pantallas carmesíes, excitantes violines de zíngaros, y ah, camareros, entremeses y bacantes, el champagne nos cosquillea en las venas, los violines zíngaros nos rascan los nervios, tu fragancia obnubila mis sentidos, yo me inclino, tú retrocedes, yo me inclino, tú retrocedes, ¡epa!, retrocedes y entonces yo, yo… ah, ostras, zíngaros y violines, y entonces yo empiezo a…
ALBERTINETA – ¡Madre mía!... ¡empieza a desvestirme!
AGENOR – ¿Qué? ¡Tú estás loca... empiezo a vestirte!... Manguitos de colas de visón de Worth.

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Afiche de Franciszek Starowieyski para el espectáculo de Maciej Prus, Słupsk, Polonia, 1977.


ALBERTINA – ¡Oh!
AGENOR – ¡Medias al vapor parisino!
ALBERTINA – ¡Oh!
AGENOR – ¡Las prendas íntimas color rosa con un toque de merengue!
ALBERTINA – ¡Oh!
AGENOR – ¡Falda de vuelo crema de durazno!
ALBERTINA – ¡Oh!
AGENOR – ¡Blusa con setas en salsa provenzal!
ALBERTINA – ¡Oh!
AGENOR – ¡Y sombrero adornado con panaché de legumbres!
[Oscuridad, viento, tempestad y relámpagos.]


ALBERTINA – Pero, conde, ¿en lugar de desvestirme pretende vestirme?
AGENOR – ¿Perdón? ¿Cómo ha dicho?
ALBERTINA – Comprenda
Que bajo mis ropas
¡Estoy desnuda!
[Relámpago]
Witold Gombrowicz, Opereta, acto I

Opereta: vista por...

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Oscar Strasnoy:

Gombrowicz pertenecía a esa Europa de pre guerra (periféricamente, es verdad, pero pertenecía. Desaparecido el centro, aumenta la periferia.) Desde nuestras Pampas, vio hundirse el inmenso edificio europeo. “Opereta” (el estilo frívolo no es un azar) habla del fin de esa Europa. La desaparición de la infancia de Witold. El viento se lleva todo. La moda pretende forjar la Historia, pero la Historia avanza aplastando la moda. Gombrowicz explota un género desaparecido (la opereta), para describir una época desaparecida.
Oscar Strasnoy, compositor de Opereta, compañía ARCAL, 2003


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Ilustración para el programa de la puesta en escena de Christian Gagneron. Música de Oscar Strasnoy, compañía ARCAL, Francia, 2003.

Jorge Lavelli:

Esta pequeña sociedad de nobles funciona en círculo cerrado (con sirvientes evidentemente siempre al acecho), se reencuentra al salir de misa, y programa bailes de máscaras en busca de ideas nuevas para la moda. Sin embargo, algunos breves anuncios climáticos inquietan al círculo: desde el exterior se cuela un golpe de aire, una ventana golpea súbitamente, la luz parpadea sin razón aparente. A la sombra de este bienestar despreocupado, algo se mueve y se agita: simplemente, el viento de la Historia que, cuando comienza a soplar, es capaz de arrastrar todo y transformarlo todo. […]
La fábula sobrepasa la historia, el pensamiento a la anécdota. Se trata de hacernos constatar el fracaso de las ideologías de este siglo.
Jorge Lavelli en Le Public, diario del Teatro de la Colina, París, 1989

Opereta: puestas en escena

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“La aristocracia es la aristocracia. Tened en cuenta que yo no valgo más que mis criados, y que, incluso, que sais-je, puede que valga menos. Para nadie es un secreto que yo soy un hombre estúpido, un gandul, un ignorante, un glotón simple y limitado, un metomentodo.”

Fallecido en julio de 1969, Witold Gombrowicz no llegó a ver el éxito de Opereta: la primera puesta en escena tuvo lugar en Italia, en l’Aquila, en el Teatro Stabile con la dirección de Antonio Calenda, tres meses después de la muerte del escritor.


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Afiche del estreno mundial, puesta en escena de Antonio Calenda, L’Aquila, 1969.

En 1970, la obra conoció tres puestas en escena.
La primera, en Enero, de Jacques Rosner en el Teatro de Chaillot en París, fue verdaderamente triunfal.
Las otras dos puestas de este año fueron: la de la sueca Eva Sköld en Malmö, y la de Vlado Jablan, en serbio-croata, en el teatro Norodno Pozoriste de Sarajevo.


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Inszenierung von Dezso Dobay in Budapest 1993.


Jorge Lavelli presentó su versión de Opereta primero en 1971 en el Schauspielhaus de Bochum, en Alemania. Más tarde, la montó, en 1989, en París, en el Teatro de la Colina, en ocasión del vigésimo aniversario de la muerte de Witold Gombrowicz.


La década de 1970 aportó nuevas puestas en escena de Opereta: en 1972, B. Jerkovic la montó en Belgrado y Ernst Schröder en Berlín Oeste.
En Polonia, el estreno de Opereta tuvo lugar en Lódz, con puesta en escena de Kazimierz Dejmek, en abril de 1975. Este espectáculo, repuesto y modificado a menudo por Dejmek en Polonia y en el extranjero, durante más de diez años, llegó a convertirse en espectáculo de culto en la historia del teatro polaco.


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Afiche de Mieczyslaw Gorowski para la exposición “Gombrowicz en el teatro”, Sandomierz, Polonia, 1986.

Junto con El Matrimonio, puesto en escena por Jerzy Jarocki, esta Opereta de Kazimierz Dejmek marcó el regreso de Witold Gombrowicz a los escenarios polacos después de dieciocho años de prohibición


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Afiche de Jan Sawka para “Opereta”, Teatro STU, Cracovia, 2008.


Witold Gombrowicz consideraba su obra como una parodia de la forma de opereta. No quería atribuirle una partitura musical definitiva, como le había propuesto el compositor italiano Luciano Berio.
El autor dejó a los directores teatrales en libertad para elegir la música que quisieran. Muchos compositores contemporáneos han creado músicas originales para esta pieza: Florenzo Capri y Luigi Proietti (Italia, 1969), Karel Trow (París, 1970, Hans Martín Majewski (Bochum, 1971), Tomasz Kiesewetter (Lódz, 1975), Zygmunt Krauze (París, 1989), etc.


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Documental de Nicolás Philibert.


En 1996, el realizador francés Nicolás Philibert se inspiró en esta obra para su documental La moindre des choses (La más mínima cosa). Esta película muestra el trabajo hecho por los pacientes de un hospital psiquiátrico de La Borde sobre Opereta de Witold Gombrowicz.

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Contacto: info.es@gombrowicz.net